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Logopedia infantil

La logopedia infantil trata los trastornos en el lenguaje y el habla, la voz o alteraciones neuromusculares, en NeuroSumma te ofreceremos la mejor terapia adaptada a las necesidades de tu pequeño/a.


Nuestro equipo de profesionales está especializado en los trastornos que requieren de servicios especializados de logopedia tales como retrasos del lenguaje, trastornos del habla (dislalia, disglosia, disartria), alteraciones de la fluidez verbal (disfemia), trastornos de la voz (disfonías infantiles), deglución atípica, disfagia infantil y discapacidad auditiva.


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Retraso del lenguaje

Descripción

Es un retraso en la aparición o en el desarrollo de todos los niveles del lenguaje (fonológico, morfosintáctico, semántico y pragmático), que afecta sobre todo a la expresión y, en menor medida, a la comprensión, sin que esto se deba a un trastorno generalizado del desarrollo, ni a déficit auditivo o  trastornos neurológicos. 

La aparición del lenguaje y la expresión es más tardía de lo habitual, y se desarrolla lentamente y desfasada con respecto a lo que cabe esperar de un niño de esa edad cronológica. 

Hay que diferenciar entre:

  • Retraso del Habla y Retraso del Lenguaje, en el primero sólo está afectado el nivel fonológico, mientras que en el Retraso del lenguaje están todos los códigos afectados.
  • Disfasia y retraso del lenguaje. En la disfasia destaca la gran lentitud de la evolución y la respuesta lenta a la intervención pedagógica, mientras que en el retraso del lenguaje tiene una recuperación más acelerada y una respuesta positiva a la intervención y además se encuentra menos afectada la comprensión. 
¿Quiénes son los niños y niñas con retraso del lenguaje?

Son niños y niñas que presentan un desfase significativo en la aparición (comienzo tardío) y en el desarrollo de la expresión (evolución lenta) que no puede ser explicado por un retraso mental, que tampoco se debe a un trastorno generalizado del desarrollo, ni a déficit auditivo, o trastornos neurológicos. 

Son capaces de pronunciar sonidos aislados y grupos de sonidos, pero a la hora de su ordenación y diferenciación dentro de las palabras presentan dificultades. Luego no son trastornos tanto de la articulación fonética, cuanto de estructuración fonológica, que está atrasada para su edad cronológica. La comprensión es prácticamente normal para su edad y la actividad no lingüística se encuentra también dentro de la normalidad.

Podemos señalar como criterios significativos para detectar un retraso del lenguaje:

  • Dificultades en el desarrollo del lenguaje a nivel fonológico, semántico y morfosintáctico. 
  • Repercusiones en el desarrollo de aspectos funcionales del lenguaje. 
  • Comprensión alterada, pero en menor medida que la expresión.
  • Dificultades, en los aprendizajes escolares. 
  • La intencionalidad comunicativa puede verse inhibida, en función de sus experiencias personales y respuestas de contexto social, familiar, etc... 
Clasificación de los retrasos del lenguaje

La clasificación de los retrasos en el desarrollo del lenguaje es problemática, por una parte, debido a la dificultad de establecer una clasificación bien fundamentada y por otra, a consecuencia de los distintos puntos de vista que los autores tienen al respecto. Otros creen que la clasificación de estas alteraciones carece de importancia ya que están originadas por trastornos afectivos.

Este desfase cronológico se manifiesta generalmente: 

A nivel de producción: 

  • La aparición de las primeras palabras se retrasa hasta los dos años.
  • La unión de dos palabras no aparece hasta los tres años. 

A nivel fonológico: Suelen presentar:

  • Patrones fonológicos desviados. 
  • Habla infantilizada, con omisión de consonantes iniciales y sílabas iniciales. 
  • La estructura silábica es: v, c+v, y no realiza c+c+v, o v+c. 
  • El grupo más afectado suele ser las fricativas, reduciéndose en algunos casos a las producciones /p/, /m/ y /t/. 

A nivel Semántico

  • Vocabulario reducido a objetos del entorno. 
  • Problemas en la adquisición de conceptos abstractos (colores, formas y espacio-temporales). 

A nivel Morfosintáctico

  • Desorden en la secuencia normal de la oración y Lenguaje telegráfico. 
  • Número reducido de términos en la frase. 
  • Dificultades en la utilización de artículos, pronombres, plurales y alteración en la conjugación de los tiempos verbales. 
  • Presentan dificultad en la adquisición de frases subordinadas, éstas suelen ser coordinadas con la partícula "y". 

A  nivel Pragmático: 

  • Alteración de la intencionalidad comunicativa.
  • Predomina la utilización del lenguaje para: denominar, regular la conducta y conseguir objetos. 
  • Presenta dificultades para atribuir cualidades a los objetos y preguntar. 
  • Escasa utilización del lenguaje para relatar acontecimientos y explicarlos. 
  • Apenas utiliza el lenguaje en la función lúdica o imaginativa. 
  • Tendencia a compensar la expresión verbal deficiente con mímica y gestos naturales. 

A nivel de comprensión: 

  • La comprensión verbal es mejor que la expresión en estos sujetos, lo que hace pensar que son normales a este nivel. No obstante, si se explora cuidadosamente su nivel de comprensión, se observan algunas alteraciones: los enunciados referentes a conceptos espaciales, temporales, cromáticos... son difícilmente comprendidos y no están integrados en su lenguaje normal.

A nivel de imitación provocada: 

  • Se observan deficientes resultados en la repetición de palabras o frases. Parece que son incapaces de repetir estructuras lingüísticas que aún no tengan integradas. 
    • La repetición de frases, palabras o sílabas sin significado resulta muy difícil. En la repetición de frases se limitan a reproducir algunos elementos de la misma. 
    • Síntomas de acompañamiento: 

Al retraso de lenguaje acompañan otros síntomas no lingüísticos entre los que destacamos: 

  • Una Inmadurez (Prematuridad, hospitalismos, etc.) generalizada, que afecta a la coordinación psicomotriz ( Coordinación gruesa y fina, inmadurez problemas de lateralización), dificultades en la estructuración temporo-espacial (dibujo desordenado en una lámina), a veces esta inmadurez afecta psicoemocionalmente apareciendo una baja autoestima, sentimientos de inferioridad, etc... 
  • Ligero retraso motor en movimientos que requieren una coordinación fina. 
  • Retraso en la expresión gráfica. 
  • Retraso en el establecimiento de la dominancia lateral. 
  • Dificultades en aspectos del desarrollo cognitivo: relación pensamiento/lenguaje y memoria/atención. 
  • Problemas psicoafectivos: baja autoestima, dificultades en las relaciones con los iguales (Inhibiciones). 
  • Dificultades en el aprendizaje de la lecto-escritura y otros aprendizajes escolares.

Trastornos del habla


a) Dislalias
Descripción

Las dislalias son alteraciones en la articulación de algún o algunos fonemas bien por ausencia o alteración de algunos sonidos concretos del habla o por la sustitución de estos por otros, de forma improcedente, en personas que no muestran patologías del sistema nervioso central, ni en los órganos fonoarticulatorios a nivel anatómico.
      Estas alteraciones perduran más allá de los cuatro años, hasta entonces aparecen muy frecuentemente. Son las más frecuentes y conocidas de todas las alteraciones del lenguaje.

¿Quiénes son los niños y niñas con dislalias?

Los niños y niñas que presentan dislalias en su habla presentan:

  • Una presencia de errores en la articulación de sonidos del habla (Sustitución, distorsión, omisión o adición) al principio, en medio o al final de las palabras, tanto en su lenguaje coloquial como en repetición de esos sonidos cuando se le da un modelo de palabra que los contenga.
  •  Suele tener más de cuatro años.
  •  No existe evidencia, ni diagnóstico de hipoacusia, trastornos neurológicos, deficiencia mental, ni cambio idiomático.
Clasificación de las dislalias

Dislalia evolutiva o fisiológica: Para articular correctamente los fonemas de un idioma se precisa una madurez cerebral y del aparato fonoarticulador. Hay una fase en el desarrollo del lenguaje en la que el niño/a no articula o distorsiona algunos fonemas; a estos errores se les llama dislalias evolutivas. Normalmente desaparecen con el tiempo y nunca deben ser intervenidas antes de los cuatro años, sobre todo /r/ y sinfones.

Suelen producir cierta angustia en algunos padres que creen ver en ellas un síntoma de retraso y se les debe aconsejar que hablen claro a su hijo/a, abandonando los patrones de persistencia del lenguaje infantil. La mejor intervención es convencer a la familia para que dejen esos malos hábitos. 

Dislalia audiógena: Su causa está en una deficiencia auditiva. El niño o la niña que no oye bien no articula correctamente, confundirá fonemas que ofrezcan alguna semejanza al no poseer una correcta discriminación auditiva. A este tipo de alteraciones se les denomina dislalias audiógenas. El deficiente auditivo presentará otras alteraciones del lenguaje, fundamentalmente de voz y el estudio de su audiometría nos dará la pauta sobre la posible adaptación de prótesis. La intervención irá encaminada básicamente a aumentar su discriminación auditiva, mejorar su voz o corregir los fonemas alterados e implantar los inexistentes

Dislalia orgánica: Las alteraciones de la articulación cuya causa es de tipo orgánico se llaman dislalias orgánicas.

Si se encuentran afectados los centros neuronales cerebrales (SNC) reciben el nombre de disartrias y forman parte de las alteraciones del lenguaje de los deficientes motóricos.

Si nos referimos a anomalías o malformaciones de los órganos del habla: labios, lengua, paladar, etc. se les llama disglosias.

Dislalia funcional: Es la alteración de la articulación producida por un mal funcionamiento de los órganos articulatorios. El niño/a con dislalia funcional no usa correctamente dichos órganos a la hora de articular un fonema a pesar de no existir ninguna causa de tipo orgánico. Es la más frecuente y sus factores etiológicos pueden ser: 

Falta de control en la psicomotricidad fina. La articulación del lenguaje requiere una gran habilidad motora. Prueba de ello es que aquellos fonemas que precisan un mayor control de los órganos articulatorios, especialmente de la lengua, son los últimos que aparecen ( /l/, /r/ /r/ y sinfones).

 Déficit en la discriminación auditiva. El niño/a no decodifica correctamente los elementos fonémicos de su idioma y no percibe diferenciaciones fonológicas del tipo sordo/sonoro, dental/velar, oclusivo/fricativo, etc., produciendo errores en la imitación oral.

 Errores perceptivos e imposibilidad de imitación de movimientos.

 Estimulación lingüística deficitaria. Ello explica la frecuencia de dislalias en niños/as de ambientes socioculturales deprivados, abandonados, en situaciones de bilingüismo, etc.

De tipo psicológico: sobreprotección, traumas, etc, que hacen persistir modelos articulatorios infantiles.

Deficiencia intelectual. Las dislalias son un problema añadido a los del lenguaje del niño o la niña deficiente. Su corrección hay que plantearla a más largo plazo, es más lenta y estará condicionada por su capacidad de discriminación auditiva y su habilidad motora.

Cuando nos referimos a la dislalia habitualmente se refiere a la dislalia funcional y los tipos de errores más habituales son: sustitución, distorsión, omisión o adición.

b) Disglosias
Descripción

Nos encontramos ante un trastorno en la articulación de distintos fonemas por alteraciones anatómicas de los diferentes órganos periféricos del habla y de origen no neurológico central, provocado por lesiones físicas o malformaciones de los órganos articulatorios periféricos.  Los trastornos disglósicos suelen coincidir o presentarse asociados entre sí (varios órganos periféricos afectados), asociados a rinofonías y/o a trastornos psicológicos consecuentes a la problemática del habla. Junto al trastorno disglósico puede aparecer asociado un rechazo a hablar, en ocasiones, al ser conscientes de sus dificultades articulatorias. Otros trastornos que pueden presentarse asociados son: retrasos escolares, dificultades en la lectoescritura, dificultades en la fluidez normal del habla, hipoacusias (fundamentalmente en los casos de fisura palatina) y otras dificultades debidas a que suelen ser niños sometidos a repetidas situaciones quirúrgicas, internamientos hospitalarios, con lo cual pueden no recibir en ocasiones una estimulación apropiada a su nivel de desarrollo cognitivo y estimárseles como con retraso intelectual límite.

¿Quiénes son los niños y niñas con disglosias?

Dos son los criterios para el diagnóstico de un niño o niña con disglosia:

  • Defecto en la articulación de algunos fonemas por malformación orgánica.
  • Malformación de los órganos periféricos del habla.
Clasificación de las disglosias
Tipos Factores directos
LABIALES: El trastorno de la articulación de los fonemas por la alteración de la forma, movilidad, fuerza o consistencia de los labios. Labio leporino
Frenillo labial superior 
Fisuras del labio inferior
Parálisis facial
Macrostomía
Heridas labiales
Neuralgia del Trigémino
MANDIBULARES: Se trata de un trastorno en la articulación de los fonemas debido a una alteración en la forma de uno o varios maxilares.
El origen puede ser congénito, del desarrollo, quirúrgico o traumático.  
Resercción de maxilares
Atresia mandibular
Disostosis maxilofacial
Progenie
DENTALES: Los trastornos de la articulación como consecuencia de una alteración en la forma o posición de las piezas dentarias se denomina disglosia dental. Las causas de las anomalías dentarias son diversas: herencia, desequilibrios hormonales, alimentación, ortodoncias, prótesis,... Herencia
Desequilibrios hormonales
Alimentación
Ortodoncias
Prótesis
LINGUALES: Alteración de la articulación de fonemas por un trastorno orgánico de la lengua que afecta a la rapidez, exactitud y sincronismo de los movimientos de la lengua. La lengua, órgano activo de la articulación de los fonemas, precisa de una extraordinaria sincronía de sus movimientos durante el habla. Cuando la articulación se ve alterada como consecuencia de un trastorno orgánico de la lengua nos encontramos con una disglosia lingual. Anquiloglosia o frenillo corto
Glosectomía
Macroglosia
Malformaciones congénitas
Microglosia
Parálisis
PALATALES: Son alteraciones en la articulación de los fonemas debido a malformaciones orgánicas del paladar óseo y del velo del paladar.
Los niveles de gravedad en la disglosias dependerán del grado de afectación en la articulación de los fonemas. No existe relación directa con el grado de alteración orgánica.    
Fisura palatina
Fisura submucosa del paladar
Paladar ojival
Otras
c) Disartrias
Descripción

Etimológicamente el término disartria se deriva del griego dys = defecto y arthon = articulación. Así pues definimos disartria como una alteración de la articulación propia de lesiones en el sistema Nervioso Central (SNC), así como de enfermedades de los nervios o de los músculos de la lengua, faringe y laringe, responsables del habla. Por tanto, la disartria es una dificultad de la expresión oral del lenguaje debida a trastornos del tono y del movimiento de los músculos fonatorios, secundaria a lesiones del SNC.

En la disartria no existe trastorno en el ámbito lingüístico, sino tan solo afectación del componente motor lo que repercute en la articulación del sujeto.  

Cuando existe una imposibilidad de articular distintamente los sonidos nos encontramos con una ANARTRIA. 

¿Quiénes son los niños y niñas con disartrias?
  • Suelen ser niños y niñas de aspecto distraído, desinteresados, tímidos, agresivos y con escaso rendimiento escolar que, en muchas ocasiones, creen hablar bien, sin darse cuenta de sus errores, y en otras, aunque sean conscientes de ellos, son incapaces por sí solos de superarlos. Los síntomas específicos son la sustitución, omisión, inserción y distorsión de los fonemas. 
    • Sustitución: es el error de articulación por el cual un sonido es reemplazado por otro. El niño no puede realizar una articulación y la suple por otra más fácil o, de entrada, percibe mal el sonido y lo reproduce tal como el lo discrimina (como lo emite). Es el error más frecuente dentro de las disartrias funcionales y el que presenta más dificultades para su corrección. Las formas más frecuentes son la sustitución de r por d o por g, de s por z y del sonido k por t.
    • Omisión: se omite el fonema (p. ej. "iño" por niño) o toda la sílaba en que se encuentra dicho fonema (p. ej. "loj" por reloj). 
    • Inserción: se intercala un sonido que no corresponde a esa palabra para apoyar y resolver la articulación del dificultoso (por ej. "Enerique" por Enrique). 
    • Distorsión: Se articula el sonido de forma incorrecta pero aproximada a la adecuada y sin llegar a ser una sustitución. 

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Alteraciones de la fluidez verbal. Disfemias

Es una alteración funcional de la comunicación verbal sin anomalías en los órganos de la fonación. Según el criterio de la Sociedad Americana, las disfemias son alteraciones del lenguaje caracterizadas por tropiezos, espasmos y repeticiones debido a una imperfecta coordinación de las funciones ideomotrices cerebrales.

Recogeremos en esta categoría a sujetos que presenten un marcado deterioro en la fluidez verbal caracterizado por repeticiones y/o prolongaciones de los elementos del habla tales como sonidos, sílabas, palabras y frases. Pueden ocurrir también otras interrupciones, como bloqueos y pausas. Estas interrupciones normalmente ocurren con frecuencia  y la extensión del trastorno puede variar de una situación a otra y es más grave cuando existe una presión especial para comunicarse.

Al iniciarse el trastorno, el niño ignora su problema. Posteriormente, lo percibe con toda claridad. El niño intenta evitar el tartamudeo por lo que se produce una agravación de la sintomatología esencial (errores en la fluidez) debida a los intentos de solución inadecuados que realizan para no tartamudear: 

Los criterios para el diagnóstico de los niños y niñas con disfemias son: 

 Repeticiones, bloqueos o prolongaciones frecuentes de los sonidos o las sílabas que dificultan notablemente la fluidez del habla. Se identifica mucho más claramente, cuando se puede observar directamente al sujeto, por la expresión de su cara y de su cuerpo (intranquilidad y tensión al hablar).  

Edad: Después de los seis años aproximadamente.  

Existen numerosas clasificaciones de disfemias siguiendo varios criterios y según el autor que se elija. Nosotros hemos seleccionado dos criterios:

 Según el MOMENTO DE EVOLUCIÓN:

  • Fisiológica o evolutiva: En las primeras etapas del desarrollo del lenguaje.
  • Transicional: Al inicio de la toma de conciencia del problema.
  • Secundaria: Cuando intenta evitar el tartamudeo y solucionarlo.

    Según el TIPO DE ERRORES:

  • Disfemia clónica: Caracterizada por la repetición convulsiva de una sílaba o grupo de sílabas durante la emisión de la frase con ausencia de tensión
  • Disfemia tónica: Caracterizada por una interrupción total del habla, produciéndose al final de una salida repentina de la emisión con presencia de bloqueos (esfuerzos y tensión apreciables).
  • Disfemia mixta (Clónico-tónica / Tónica-clónica).

Trastornos de la voz. Disfonias infantiles

Trastorno de la voz de origen orgánico o funcional que afecta al timbre, la intensidad, la extensión y la duración de la voz. Su característica esencial es el enronquecimiento del timbre de la voz. El habla es forzada con una excesiva tensión en los músculos de cara, cuello, hombro y/o tórax. La respiración suele ser torácica superficial y el flujo aéreo espirado débil. 

Han de descartarse deficiencias auditivas, con evidencia diagnostica o comprobación clara o el ser síntomas disfónicos de una categoría mayor (déficit intelectual, sensorial, o motora). 

A.- Enronquecimiento frecuente de la voz durante largos periodos de tiempo.
B.- Sensaciones dolorosas y de fatiga vocal.
C.- Dificultades fonatorias frecuentes (gallos, sonidos inaudibles, espiración fatigada y ruidosa, asociada a hipertensión de zona de cuello, hombros y cara).
D.- Tono de voz agravado en relación a la constitución y edad del niño. 

Los cuadros frecuentes de disfonías infantiles: 

Laringitis funcional que sigue a afecciones inflamatorias de los órganos supralaríngeos, afecciones reumáticas, por irritaciones y agresiones ambientales y abusos excesivos de la laringe. La voz se enronquece progresivamente, se vuelve rasposa y gutural y se produce alteración de la altura (tonos graves) y la intensidad. 

  • Ronquera vocal provocada por la imitación del adulto, los gritos excesivos, temperamentos agresivos, comportamientos hiperactivos en actividades colectivas. Existe hipotonía de las cuerdas vocales y la voz es hipolaríngea, ronca, demasiado grave y sin timbre. La respiración es forzada y la voz cantada se limita a notas graves. 
  • Voz agravada, producida por enfermedades pulmonares, inflamaciones laríngeas, mimetismo de patrones de habla familiar, temperamento dramático o por excesiva timidez. Existe sensación dolorosa en la región faringolaringea. La voz es muy grave en relación a la constitución del sujeto, es una especie de ronquera crónica. 
  • Nódulo infantil, provocado por abuso vocal, procesos inflamatorios crónicos de las vías aéreas superiores, agresiones irritativas ambientales, constitución vocal lábil. 
  • Pólipos: Provocada por abusos laringeos prolongados. 

Deglución atípica

Como profesionales de la logopedia, sabemos que la deglución atípica es una disfunción oral que se caracteriza por un incorrecto posicionamiento del órgano lingual durante el acto de deglutir. Cuando la deglución atípica incide en la oclusión (mordida) causando una maloclusión, el manejo diagnóstico-terapéutico es generalmente una combinación de logopedia y ortodoncia para su total rehabilitación. La primera estará encaminada a normalizar las funciones orales alteradas (deglución, respiración, etc.), mientras que la acción de la aparatología resolverá el trastorno de la mordida, es decir, la anatomía.

La actuación del logopeda se basa en la aplicación de la Terapia Miofuncional (TMF) que se define como “el conjunto de procedimientos y técnicas utilizados para la corrección del desequilibrio muscular orofacial, la creación de nuevos patrones musculares en la deglución, la creación de patrones adecuados para la articulación de la palabra, la reducción de hábitos nocivos y el mejoramiento de la estética del paciente”

Su base de trabajo es el sistema bucomaxilofacial, que se encarga de funciones vitales como la respiración, succión, deglución, masticación y el habla; y otras múltiples como bostezar, llorar, vomitar, etc.. El trabajo del logopeda en los casos de deglución atípica con inclusión de ortodoncia puede desarrollarse en tres etapas diferentes.

El ortodoncista otorga prioridad a la terapia logopédica miofuncional por causas que motivan la actuación del logopeda sobre la disfunción deglutoria presente:

  • edad del paciente
  • mordida abierta anterior o lateral
  • hábitos de succión
  • la dentición mixta

Es habitual en la práctica diaria, sobre todo en el caso de aquellos niños que por su corta edad no están preparados aún para iniciar la corrección de su mordida, sin embargo, presentan algún trastorno de resolución logopédica. Entre estos trastornos destacan:

  • deglución atípica,
  • respiración bucal,
  • malos hábitos orales (ejemplo: succión del pulgar), etc.

Cuando trabajan conjuntamente el logopeda y el ortodoncista, se ofrecen mayores beneficios al paciente. Esta labor en simultáneo promueve el intercambio de información y la coordinación interprofesional, acorta los tiempos del tratamiento y garantiza óptimos resultados a corto, mediano y largo plazo.

Esta se lleva a cabo tras la retirada de la aparatología, con el objetivo de verificar el adecuado proceso de generalización de los patrones aprendidos anteriormente (intervención previa y/o conjunta), mediante sesiones de revisión programadas según cada individuo. Este período es considerado crítico para la estabilidad de la oclusión y se debe asegurar que no haya interferencias musculares y/o funcionales que incidan en la misma y predispongan las recidivas. Éstas se producen cuando las arcadas dentarias del paciente vuelven a presentar el mismo estado que tenían antes de realizar el tratamiento de ortodoncia.

Durante este tiempo, la actuación del logopeda consistirá en sesiones de revisión para confirmar el mantenimiento del nuevo patrón deglutorio (diurno y nocturno). Estas revisiones suelen efectuarse cada 15, 30 o 45 días, frecuencia que dependerá de las características y necesidades particulares de cada individuo.

La intervención post-ortodóncica también es aplicable a todo paciente con la mordida corregida y que mantenga un patrón deglutorio “atípico”, por no haber efectuado terapia miofuncional previa o conjunta, disfunción que puede desestabilizar la oclusión.

Desde la experiencia de expertos en el área de la logopedia, para corregir una deglución atípica en un paciente que requiere también ortodoncia, el procedimiento más apropiado es el que se resume a continuación:

Para el tratamiento en caso de una deglución atípica, se recomienda entre ocho o diez sesiones antes de la colocación de la aparatología, para concienciar al paciente acerca de su patrón deglutorio incorrecto y la nueva forma de tragar, mediante ejercicios específicos de la terapia miofuncional seleccionados de acuerdo al diagnóstico obtenido durante la valoración. En esta etapa se prepara al paciente para iniciar el aprendizaje de la deglución de saliva, líquidos y sólidos de las cinco comidas diarias, en forma conjunta con el tratamiento ortodóncico.

Mantenimiento del nuevo patrón deglutorio durante las 24 horas del día; proceso que será supervisado a través de sesiones espaciadas hasta que la mordida esté corregida, es decir, hasta la retirada del aparato de ortodoncia.

Últimas sesiones de revisión con una periodicidad menor, donde el trabajo del logopeda estará dirigido a evitar posibles interferencias en la oclusión (de la lengua, los labios) y también, el momento idóneo para otorgarle al paciente el alta logopédica definitiva.

Si la labor del logopeda finaliza antes que la actuación del ortodoncista, se da un alta provisoria y se retoma el caso más adelante, es decir, se realiza una intervención post-ortodóncica mediante sesiones de revisión con una cierta periodicidad. De igual manera, el alta provisoria se da en el caso contrario, cuando el paciente ha sido tratado por deglución atípica de forma previa al inicio de la corrección de su maloclusión.

Finalmente, se da el alta definitiva una vez se observa que el paciente ha generalizado los patrones aprendidos durante la intervención y que tiene su mordida corregida.


Disfagia infantil

La Disfagia Orofaríngea (DO) en los niños es una complicación común relacionada con cualquier alteración en el acto de deglutir, que dificulta o impida una ingesta oral segura, eficiente y cómoda (Alves, Costa & Castro, 2003). Estas alteraciones de la alimentación afectan a un 25% – 45% de niños con desarrollo típicamente normal, y a un 33% – 80% con alteraciones del desarrollo (Justifyon-Greif, 2008).

La diversidad y la complejidad al actuar con los niños que padecen DO se debe a su desarrollo neuropsicomotor, a la variación entre las estructuras anatómicas, a las múltiples causas de la misma (malformaciones estructurales, enfermedades neuromotoras, trastornos conductuales y sensoriales), a las distintas manifestaciones clínicas posibles y a la ausencia de investigación sobre la fiabilidad y la validez de las evaluaciones existentes.

Las principales causas relacionadas con DO en recién nacidos y lactantes son: prematuridad, anomalías en vías aéreo-digestivas superiores, anormalidades congénitas de laringe, tráquea y esófago, y alteraciones neurológicas (Botelho & Silva, 2003). Además, los niños con daño cerebral o congénito, con malformaciones craneofaciales adquiridas o congénitas, o con determinados síndromes constituyen grupos de riesgo. También puede estar asociado a trastornos conductuales y sensoriales, como por ejemplo en niños que han sido privados de  alimentación por vía oral.

Existen numerosos signos y síntomas de Disfagia Orofaríngea. En los recién nacidos puede ser la acumulación de alimento en la cavidad oral, un ritmo de succión lento, reflujo nasal, tos durante la alimentación, atragantamientos, cianosis (piel azulada), náuseas, taquipnea (respiración rápida), apnea o respiración ruidosa durante la alimentación y congestión bronquial crónica . En los niños puede ser el simple rechazo alimentario, un aumento de tiempo en la alimentación e ingesta de dieta especial, e incluso la no ganancia de peso estimada para cada etapa del desarrollo infantil.


Discapacidad auditiva

En la actualidad se entiende por discapacidad auditiva lo que tradicionalmente se ha considerado como sordera, término usado generalmente para describir todos los tipos y grados de pérdida auditiva y frecuentemente utilizado como sinónimo de deficiencia auditiva e hipoacusia; de manera que el uso del término sordera puede hacer referencia tanto a una pérdida auditiva tanto leve como profunda.

Desde una perspectiva educativa los alumnos y alumnas con discapacidad auditiva se suelen clasificar en dos grandes grupos:

Hipoacúsicos: son alumnos con una disminución de la sensibilidad auditiva que, no obstante, resulta funcional para la vida diaria, aunque necesitan el uso de prótesis. Este alumnado puede adquirir el lenguaje oral por vía auditiva.

Sordos profundos (cofóticos): son aquellos alumnos y alumnas cuya audición no es funcional para la vida diaria y no les posibilita la adquisición del lenguaje oral por vía auditiva. Un niño o niña es considerado sordo profundo si su pérdida auditiva es tan grande que, incluso con una buena amplificación, no es posible un aprovechamiento de los restos. La visión se convierte en el principal lazo con el mundo y en el principal canal de comunicación.

Se habla de niños y niñas con pérdidas auditivas leves, medias, severas o profundas.

  •  En la deficiencia auditiva leve, el umbral de audición se sitúa entre 20 y 40 decibelios y en condiciones normales puede pasar desapercibida. Oye el teléfono. Habla con otro mientras no haya ruidos. Puede o no llevar prótesis.
  • La deficiencia auditiva media tiene un umbral que se sitúa entre 40 y 80 decibelios, se puede adquirir la oralidad por vía auditiva, si se cuenta con una buena prótesis. Aparecen déficits más importantes a medida que el umbral se sitúa o supera los 70 decibelios y se hace necesario optimizar las condiciones receptivas de su vía auditiva mediante una prótesis bien adaptada estimulación auditiva y apoyo logopédico. No responde a sonidos remotos. Debe usar prótesis.
  • Una deficiencia auditiva es severa-profunda cuando el umbral está entre 70 y 90 decibelios y sólo puede percibir algunas palabras amplificadas. El proceso de adquisición del lenguaje oral no se realizará de forma espontánea, por lo que será imprescindible la intervención logopédica para lograr un habla inteligible y un lenguaje estructurado y rico en vocabulario. Cuando el umbral auditivo es superior a 90 decibelios estamos ante una deficiencia auditiva profunda. No pueden percibir el habla a través de la audición. La prótesis es indispensable. Sólo oye voces o gritos sin claridad. La prótesis le dará simplemente tonos y es poco eficaz a más de dos metros. Necesitan la ayuda de códigos de comunicación alternativa o en la actualidad son alumnos y alumnas susceptibles de realizarles un implante coclear.
  •  Cuando no tienen otras deficiencias asociadas, los niños y niñas sordos tienen una capacidad intelectual similar a la que poseen los oyentes, aunque su desarrollo cognitivo puede verse limitado, en algunos casos, por sus dificultades lingüísticas, la regulación del comportamiento, los sentimientos de inseguridad y las dificultades en sus relaciones sociales, ocasionadas por el desconocimiento de las normas sociales, que son también una consecuencia de las limitaciones en el lenguaje.

Queremos recoger en esta categoría a aquellos sujetos en los que realizados un examen audiométrico, manifestaron pérdidas considerables en la audición, existiendo así, evidencia diagnóstica. 

Algunas de las perturbaciones del lenguaje y la comunicación que podemos encontrarnos "En función siempre del grado de deficiencia auditiva" serán las siguientes: 

En su lenguaje existen deficiencias de articulación, léxico, y estructuración. 

Alteraciones del ritmo del habla, timbre de la voz (ronco, monótono) y  nasalizaciones. 

Anomalías en la fonación, ritmo irregular. Los movimientos laríngeos son anormales (el tono sube y baja). 

Existencia de dificultades en el aprendizaje de la lecto-escritura. 

Desarrollo cognitivo en su dimensión de contenido del lenguaje, aparece lentificado, aunque dichas capacidades están intactas. Lo más afectado es el pensamiento abstracto, la dificultad para categorizar, estructurar y sistematizar la realidad (Si carece de sistema de comunicación útil y estructurado). 

Desarrollo socioafectivo alterado o retrasado en función del nivel de comunicación con los que le rodean. 

Puede estructurar mal sus interacciones sociales y comunicativas al desconocer las normas sociales, lo que le lleva a tener una baja austoestima y a ser poco maduro socialmente. 

Utilización en mayor o menor medida de gestos y signos. 

Aunque en los déficit auditivos (Sorderas o hipoacusias), las perturbaciones más marcadas suelen aparecer en el área del lenguaje y la comunicación, precisamente por sus importancia, pueden aparecer también otras alteraciones: 

Pueden tener un andar ruidoso arrastrando los pies, como efecto de la sordera y no como trastorno de marcha. 

Problemas de atención. 

Aislamiento social, retraimiento, rechazo escolar... al tener dificultades de comunicación con los oyentes, entorpeciendo así las relaciones sociales. 

Pobre opinión de sí mismo, bajo autoconcepto y autoestima. 

Atribuciones globales e internas antes acontecimientos no exitosos. 

En el mantenimiento o mejora de las perturbaciones de la comunicación y el lenguaje, vinculados a las deficiencias auditivas, pueden incidir factores sociales, educativos, ambientales y psicológicos: Detección más o menos pronta, atención temprana de sus déficit, planificación educativa adecuada, aprendizaje de un lenguaje gestual de apoyo, orientaciones familiares adecuadas, interacciones idóneas con el entorno...etc. 

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