Este síndrome es un trastorno del neurodesarrollo y se encuadra dentro de los llamados Trastornos del Espectro Autista (TEA). Recibe este nombre por su descubridor, el psiquiatra austriaco Hans Asperger y se celebra cada 18 de febrero en honor a su cumpleaños. Este descubridor identificó un comportamiento similar y poco frecuente en un grupo de niños a los cuales describió de la siguiente manera:
«Estos niños presentan a menudo una sorprendente sensibilidad hacia la personalidad de sus profesores (…) Pueden ser enseñados, pero solamente por aquellos que les ofrecen una comprensión y un afecto verdaderos, gente que les trata con cariño y también con humor (…) La actitud emocional subyacente del profesor influye, de modo involuntario e inconsciente, en el estado de ánimo y comportamiento del niño».
Algunas características llamativas de este síndrome son:
- Alteraciones en la interacción social.
- Patrones restringidos, repetitivos y estereotipados.
- La alteración produce un deterioro significativo del área social, laboral y de otras importantes áreas de funcionamiento.
- No hay retraso cognitivo, ni de autocuidado, ni de la curiosidad por el entorno.
- No hay retraso significativo del lenguaje.
El perfil neuropsicológico de este síndrome es:
- Un cociente intelectual (CI) normal o superior a la media.
- Un CI verbal mayor que el manipulativo.
- Existencia de dificultades de integración visomotora.
- La función ejecutiva se encuentra alterada.
- El aprendizaje secuencial es mejor que el simultáneo.
- Déficit en “Teoría de la Mente”.
- La coherencia central es “débil”.
Si crees que tu hijo/a puede tener este Síndrome de Asperger, algunos signos de alarma son:
- No señala ni saluda.
- No responde a su nombre.
- No es expresivo/a en sus emociones.
- A veces parece oír y otras no.
- No tiene curiosidad por otros niños.
- No presenta sonrisa social.
- Prefiere jugar solo.
- No comparte sus actividades o intereses.
- Tiene poco contacto ocular.
- Presencia de estereotipias.
- Berrinches constantes.
- Pone las cosas/juguetes en fila.
- Está muy unido/a a ciertos objetos.
Valorando que es un síndrome muy complejo, algunos objetivos en la terapia se centran en:
- Alentar al niño (y adulto) para que socialice, coopere y sea flexible.
- Ayudarle a reconocer normas sociales.
- Ayudar, guiar y apoyar a los padres y otros familiares.
- Fomentar la comprensión de emociones.
- Desarrollo de habilidades sociales y trabajo en equipo.
- Desarrollo de intereses, mejorar la motivación y el talento.
- Mejorar la motricidad fina y gruesa.
- Mejorar la comprensión de terceros (empatía).
- Mejorar las habilidades comunicativas/conversación.
- Mejorar los puntos débiles del aprendizaje.
Por todo esto, el abordaje debe ser multidisciplinar, incluyendo las áreas de Psicología, Psicopedagogía, Logopedia, Fisioterapia y Terapia Ocupacional.
Emilio Marín Illescas
Neuropsicólogo & Psicólogo General Sanitario en NeuroSumma, SL
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