2 de Mayo DÍA INTERNACIONAL CONTRA EL BULLYING

Abr 30, 2021 | Psicología Infantil

Hoy, día 2 de mayo, es el día internacional contra el acoso escolar o bullying. Podemos considerar que un niño lo sufre cuando se da de forma continua y deliberada el maltrato psicológico, físico o verbal ya sea a través de uno o más compañeros. El objetivo de estos malos tratos es asustar, humillar y  amenazar a la víctima. Para que se considere el comportamiento como acoso escolar, debe darse tres situaciones simultáneas: la intención de hacer daño, las conductas agresivas repetidas y una duración en el tiempo en el que hay un abuso de poder entre la víctima y los agresores.

La persona que ejerce el bullying lo hace para imponer su poder sobre el otro, a través de constantes amenazas, insultos, agresiones o vejaciones, y así tenerlo bajo su completo dominio a lo largo de meses e incluso años. La víctima no suele contarlo por miedo a las consecuencias o que no se le crea. El maltrato le hace sentir dolor, angustia, ansiedad, irritabilidad, baja autoestima, alteración del sueño y alimentación, desesperanza, miedo…; hasta tal punto que, en algunos casos, puede llevarle a consecuencias devastadoras como el suicidio.

Las principales formas de acoso escolar nos las encontramos en el siguiente formato: maltrato verbal, maltrato físico, maltrato psicológico, aislamiento social, ciberbullying y dating violence.

PISTAS PARA SABER SI A TU HIJO LE ESTÁN ACOSANDO

En muchas de las ocasiones, los hijos no suelen contar esta situación que les pasa porque no identifican que les estén maltratando, o porque les amenazan con consecuencias horribles si lo cuentan a los adultos, quizás otros, tienen miedo a que su entorno piense que es un cobarde por no saber defenderse… En cualquier caso los adultos siempre tenemos que estar pendientes del menor, ya que aunque no lo cuente, las víctimas expresan su malestar de distintas formas. A continuación paso a enumerar algunas de las pistas que nos pueden indicar que a vuestro hijo le están acosando:

  • De repente no quiere ir a clase alegando que le duele la tripa, la cabeza, ganas de vomitar… y si están en el centro, piden que se les recoja para que los lleven a casa. 
  • Se salta las clases, quiere que lo acompañen, si viene solo a casa cambia la ruta, se niega a usar el transporte escolar o no quiere quedar con la chicos de su escuela…
  • Suele bajar su rendimiento escolar o por el contrario sólo quiere estudiar ya que parece refugiarse en sus estudios.
  • Está más irritable, más arisco, parece preocupado, pierde la confianza en sí mismo, parece angustiado, algunos empiezan a tartamudear…
  • Cambios en el apetito, o no tiene ganas de comer o por el contrario tiene mucha hambre al volver a casa porque quizás le hayan quitado el desayuno o el dinero.
  • Presenta problemas de sueño, duerme peor, en ocasiones se despierta angustiado y con pesadillas.
  • Trae rota la ropa o el material escolar. Tiene heridas, cortes o moratones que no sabe explicar cómo se los hizo.
  • Agreden o amenazan a otros niños más pequeños, incluso a sus hermanos.
  • Cuando se les pregunta qué les pasa, evitan la pregunta, dan excusas extrañas o dicen que no les pasa nada.
  • En los casos más graves, presentan ideación y/o intentos de suicidio.

Dado la importancia del tema, si detectas estos signos en tu hijo es muy importante que le escuches, la creas y que lleves adelante una acción proactiva. Si el niño está amenazado o avergonzado y no quiere contarlo llegando a negar incluso las pruebas, no forzar al menor, esperar a que siga su proceso pero sí hay que intervenir para erradicar el maltrato. Cuando se anime a contarlo reacciona con calma, no hacer reproches ni culpabilizarlo. Es importante calmarlo y hacerle saber que estáis de su lado y que le vais a ayudar a que esta pesadilla se termine. Puede ser recomendable pedirle que te cuente detallado qué ha pasado y en cuántas ocasiones para poder evaluar la gravedad del asunto. Evita enfrentarte con los padres del agresor aunque te sientas enfadado, esto sólo puede empeorar las cosas, ya que la mayoría de las veces, el agresor suele ser un menor. Informar al centro educativo, pedir una entrevista con el tutor para que te proporcione más información y que te detalle qué plan de acción se va a seguir en el centro. Los centros educativos tienen protocolos de intervención para estos asuntos.

Finalmente, valorar la opción si el menor necesita atención psicológica como ayuda para volver a recuperar la confianza en sí mismo, ya que las consecuencias del acoso escolar son devastadoras como se ha comentado anteriormente.

Autora del artículo: Patricia Mira Psicóloga infantil NeuroSumma.